El ecosistema es un sistema formado por una comunidad natural
que se estructura con los componentes bióticos (seres vivos) del
ecosistema, y los componentes abióticos (el ambiente físico). El
concepto, que empezó a desarrollarse entre 1920 y 1930, tiene en cuenta
las complejas interacciones entre los organismos por ejemplo plantas, animales, bacterias, algas, protistas y hongos (entre otros) que forman la comunidad (biocenosis) y los flujos de energía y materiales que la atraviesan.
Jerarquía
Al concepto de ecosistema se puede llegar con una aproximación
analítica, descomponiendo la realidad más extensa de la que forma
parte, o sintética, considerando la integración de las partes de que
está constituido.
Para la aproximación sintética partimos de que la existencia de los
organismos no pueden comprenderse de forma aislada, sino sólo por sus
relaciones con los otros organismos.
Para la aproximación analítica partimos de la biosfera,
de la que observamos que es heterogénea, pero que a la vez dentro de
ella son reconocibles partes más o menos homogéneas a las que llamamos
ecosistemas. Si no nos detenemos y continuamos con el análisis,
descubrimos que dentro de un ecosistema, por ejemplo un bosque, es posible reconocer a su vez partes internas con un grado añadido de homogeneidad e integración interna, por ejemplo el suelo
o un tronco muerto. Es decir, encontramos una organización jerárquica
con ecosistemas dentro de los ecosistemas. Con el mismo razonamiento,
pero en dirección contraria, llegamos a la noción de que la biosfera entera es un ecosistema.
Estructura
Al sumar la estructura de un ecosistema se habla a veces de la
estructura abstracta en la que las partes son las distintas clases de
componentes, es decir, el biotopo y la biocenosis, y los distintos tipos ecológicos de organismos (productores, descomponedores, predadores,
etc.). Pero los ecosistemas tienen además una estructura física en la
medida en que no son nunca totalmente homogéneos, sino que presentan
partes, donde las condiciones son distintas y más o menos uniformes, o
gradientes en alguna dirección.
El ambiente ecológico aparece estructurado por interfases o límites más o menos definidos, llamados ecotonos, y por gradientes direccionales, llamados ecoclinas,
de factores físicoquímicos del medio. Un ejemplo es el gradiente de
humedad, temperatura e intensidad lumínica en el seno de un bosque, o
el gradiente en cuanto a luz, temperatura y concentraciones de gases
(por ejemplo O2) en un ecosistema léntico.
La estructura física del ecosistema puede desarrollarse en la
dirección vertical, en cuyo caso se habla de estratificación, o en la
horizontal.
- Estructura vertical. Un ejemplo claro e importante es el de la estratificación lacustre, donde distinguimos esencialmente epilimnion, mesolimnion e hipolimnion. El perfil del suelo,
con su subdivisión en horizontes, es otro ejemplo de estratificación
con una dimensión ecológica. Las estructuras verticales más complejas
se dan en los ecosistemas forestales, donde inicialmente distinguimos
un estrato herbáceo, un estrato arbustivo y un estrato arbóreo.
- Estructura horizontal. En algunos casos puede reconocerse, además
de la vertical o alternativamente a ella, una estructura horizontal, a
veces de carácter periódico. En los ecosistemas ribereños, por ejemplo, aparecen franjas paralelas al cauce fluvial, dependientes sobre todo de la profundidad del nivel freático. En ambientes periglaciales los fenómenos periódicos relacionados con las alternancias de temperatura y la helada/deshielo, producen estructuras regulares en el sustrato que afectan también a la biocenosis. Algunos ecosistemas desarrollan estructuras horizontales en mosaico, como ocurre en extensas zonas bajo climas tropicales de dos estaciones, donde alternan la llanura herbosa y el bosque o el matorral espinoso, formando un paisaje característico cuyas formas más abiertas se llaman sabana arbolada.
Ecosistema acuático
Los ecosistemas acuáticos incluyen las aguas de los océanos y las aguas continentales dulces o saladas.
La oceanografía se ocupa del estudio de los primeros y la limnología
de los segundos. En este último grupo no sólo se consideran los
ecosistemas de agua corriente (Medios Lóticos) y los de agua quieta
(Medios Lénticos), sino también los hábitats acuosos de manantiales,
huecos de árboles e incluso las cavidades de plantas donde se acumula
agua y los ambientes de aguas subterraneas. Cada uno de estos cuerpos
de agua tiene estructuras y propiedades físicas particulares con
relación a la luz, la temperatura, las olas, las corrientes y la
composición química, así como diferentes tipos de organizaciones
ecológicas y de distribución de los organismos.